Premisas para Salvar Vidas

  • a) Tranquilidad.

    Es frecuente que en un accidente “se pierdan los nervios” y que como consecuencia, movidos por la prisa, se den actitudes bien intencionadas pero incorrectas en muchas ocasiones.
    Hay que actuar deprisa, pero con mucha serenidad, manteniendo la calma y transmitiendo al lugar la sensación de tranquilidad, a los demás y a la propia víctima.

  • b) Dominio de la situación.

    Cuando actuamos muy tranquilos y serenos y nos desenvolvemos con propiedad y muy confiados de nuestra actuación, es fácil hacernos con el liderazgo de la situación, y hacer que otras personas nos ayuden en nuestra labor, sin oponerse y sin entorpecer.
    Ayuda mucho a conseguir esto la estima personal, identificarse como socorrista, hablar con confianza a la víctima, siendo sincero, y sin enmascarar la realidad de la situación.

  • c) Composición de lugar.

    Una vez ocurrido el accidente, hay que delimitar la realidad del mismo y sus posibles consecuencias, nos daremos cuenta de cuales son los peligros potenciales (para nosotros, la víctima ,etc.) y la naturaleza especial del mismo. Debe de realizarse, de una manera rápida, pero eficaz, antes de intervenir como socorristas.

  • d) Evitar actuaciones bruscas.

    Muy fácil de hacer, teniendo en cuenta lo ordenado y metódico que va a ser el socorrista prestando los primeros cuidados, y sobre todo, lo tranquilo, sereno y concentrado, evitará mover a la víctima a tirones, mover extremidades sin antes haberlas explorado, etc.