Origen del Waterpolo

El origen del waterpolo fueron en el desarrolló en Gran Bretaña entre 1869 y 1870 y se llamó polo porque los primeros jugadores iban montados en barriles que parecían caballos y golpeaban la pelota con mazos. Después se llamó waterpolo y fútbol en agua. En 1877 el escocés William Wilson redactó una serie de reglas que llegaron a ser las bases de las reglas internacionales.

El juego sigue las directrices de la Federación Internacional de Natación (FINA), desde 1908.
Pronto se hizo popular en Europa y América y se jugó por primera vez en unos Juegos Olímpicos en 1900.

Ha sido un deporte fuerte en Europa, sobre todo en Hungría, Italia, España, Alemania, la anterior Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Países Bajos.

También es muy popular en Oceanía. Hungría ha sido el país dominante desde principios de la década de 1930, habiendo ganado los Juegos Olímpicos seis veces y el Campeonato de Europa en numerosas ocasiones.

El Campeonato del Mundo se celebró por primera vez en 1973 (ganó Hungría) y la Copa del Mundo FINA en 1979 (que también ganó Hungría). La primera competición internacional femenina se desarrolló en 1978. Los equipos femeninos de los Países Bajos son los más fuertes de Europa Occidental.

Desde las Olimpíadas de 1912, la pelota de waterpolo era un balón de cuero de fútbol que absorbía el agua y se volvía extremadamente pesada, resbaladiza y deforme cuando se mojaba. Tras las Olimpíadas de Berlín en 1936, James R. Smith (USA) diseñó una pelota de waterpolo hecha con una cámara (más tarde sustituido por nylon para mejorar su rendimiento), y una cubierta fabricada de goma. Las nuevas pelotas eran rojas, pero en 1948 se adoptó el amarillo para una mejor visibilidad. La pelota se estuvo usando durante mucho tiempo y tenía mejores cualidades de manejo, permitiendo un juego más rápido y mayor número de goles, lo que incrementaba el interés del espectador. No se convirtió en el balón olímpico oficial hasta 1956.